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Adicciones: Cómo tender puentes sobre el silencio

En las familias afectadas por la adicción, el silencio no es sólo ausencia de ruido. Es un compañero constante, pesado y doloroso. Vive en los espacios vacíos en la mesa, en esas palabras que se quedan atoradas en la garganta y en las promesas rotas que ya nadie se atreve a reclamar.”

Si eres padre, madre o hermano de alguien con adicción, probablemente aprendiste rápido a leer entre líneas. Aprendiste a protegerte guardando silencio, fingiendo que ‘todo está bien’ para no provocar una crisis, cuando en realidad, por dentro, todo se está desmoronando.

En este artículo vamos a hablar sobre cómo tender puentes sobre ese silencio. Vamos a usar la psicología para entender por qué callamos y te daré 3 herramientas concretas para empezar a hablar de nuevo.

EL “POR QUÉ” PSICOLÓGICO: La Ley del Hielo

Psicológicamente, este silencio tiene una función. Callamos no porque no nos importe, callamos por supervivencia y miedo. En Terapia Familiar Sistémica, a esto se le llama la ‘homeostasis disfuncional’. Es decir, la familia se adapta a la enfermedad manteniendo el equilibrio a través del secretos y silencios.

Existen tres pilares que sostienen este  tipo silencio:

  1. La Vergüenza Tóxica: Creemos que si no hablamos del problema, el problema es menos real. Es el famoso ‘elefante en la habitación’.
  2. La Evitación del Conflicto: En la codependencia, a menudo pensamos: ‘Si le digo lo que siento, se va a drogar más o se va a enojar’. Entonces, nos tragamos la emoción para ‘controlar’ la reacción del otro.
  3. La Lealtad Invisible: Los hijos o parejas a veces sienten que hablar de lo que pasa es traicionar al ser querido en adicción.

Sin embargo, la dura verdad es que: El silencio no protege al adicto, protege a la adicción. El silencio es el abono donde la enfermedad crece.

TAREAS PARA TRABAJAR: Construyendo Puentes

Entonces, ¿cómo rompemos este pacto de silencio sin romper a la familia? Aquí tienes 3 puentes basados en la psicología para empezar hoy:

Puente 1: Validar la Realidad (Nombrar lo Innombrable) El primer paso no es pelear, es nombrar. Dejemos de usuar insinuaciones, rodeos y abmigüedades. No es que ‘nuestro puchungo esté un poco malito’, es que hay una crisis de salud o una intoxicación.

  • Ejercicio: En tu próxima conversación, en lugar de fingir normalidad, prueba decir: ‘Noto que hay mucha tensión en la mesa hoy y me siento triste por eso’. No acusas a nadie, solo validas que la realidad que todos ven, existe.

Punto 2: Cambiar el “Tú” por el “Yo” (Comunicación Asertiva) El silencio se rompe mal cuando acusamos: ‘Tú siempre arruinas las cenas’. Eso levanta muros, no puentes.

  • La Herramienta: Usa mensajes ‘YO’. En lugar de atacar, expón tu vulnerabilidad.
    • Mal: ‘Ya no nos hablas, solo te importa tu vicio’.
    • Bien: ‘Me siento sola y extraño conversar contigo como antes. Me asusta perder nuestra conexión’. La vulnerabilidad es mucho más difícil de atacar que la ira.”

Punto 3: Crear “Espacios Libres de Adicción” “A veces el silencio reina porque la adicción ha secuestrado todos los temas de conversación.

  • La Estrategia: Establezcan momentos donde el tema NO sea la enfermedad, pero sí la emoción. Pregunten: ‘¿Cómo te sientes hoy con tu vida?’ en lugar de ‘¿Ya fuiste al grupo?’. Recuperen la identidad de la familia más allá del problema. Tiendan un puente hacia la persona, no hacia el síntoma. NO PERSIGAN CONSUMO PERSIGAN CONEXIÓN.

Romper el silencio se siente peligroso al principio, como si fueras a causar un terremoto. Pero recuerda: las palabras sanan lo que el silencio enferma.

Si necesitas trabajar profundamente tu conexión te recomendo adquirir mi libro: “¿Qué necesita un hijo en adicción? Tu amor exigente”.

Paola Rivero

Psicóloga clínica, especialista en adicciones y buscadora en recuperación

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Un comentario

  1. Me llego este análisis en el momento oportuno, ayer por mensaje le dije a mi hijo que tenía ganas de verlo e invitarlo a comer y me respondió que no , porque le incomodaba verme , vernos, y que veía como castigo el haberlo internado 24 semanas, eso era un castigo para el y que solo si me necesitaba me iba a buscar, y aún estoy procesando como conectar después con mi hijo

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