La Adicción a la Identidad Autodestructiva en Wicked (Parte 2)

Después de la dolorosa separación en la Parte 1, la historia de Elphaba en la segunda película se centra en la lucha contra su propia fama: la temida figura de la “Bruja Mala del Oeste”.

Podemos ver esto como una metáfora de la adicción a una identidad dañina. Cuando alguien ha pasado por mucho dolor y siente mucha presión, a veces es más fácil quedarse en un papel que le hace daño, aunque quiera cambiar. Analizaremos cómo el peso de ser una leyenda la aísla y cómo se queda “enganchada” a ser la villana.

  • La identidad como Hábito.

Elphaba, tras sentirse traicionada y abandonada, usa el enojo y el aislamiento como única defensa. Esta actitud se convierte rápidamente en una identidad de la que no puede escapar.

El mundo ya la odia, ella sólo necesita actuar conforme a esa expectativa. Esto se relaciona con la adicción cuando la persona se rinde al rol autodestructivo. Es menos agotador ser la “bruja” que luchar constantemente por demostrar su inocencia. El enojo y la distancia se vuelven su “mecanismo de escape”.

Elphaba está atrapada por el juicio público. Siente que no puede cambiar porque su fama (su “estigma”) la persigue. Esto refleja lo que pasa cuando alguien intenta cambiar un hábito o superar una adicción: el juicio social le dificulta volver a una vida normal, empujándola de vuelta a los patrones de aislamiento y a la vieja identidad.

  • Soledad y no poder volver atrás.

Elphaba se esconde detrás de barreras físicas y emocionales. Su “poder” es, irónicamente, su mayor limitación. Esto simboliza el muro de aislamiento que se construye para justificar y mantener la conducta dañina. La Bruja no puede mostrar debilidad porque eso iría en contra de la identidad que ha adoptado.

Elphaba siente que ha hecho demasiadas cosas malas y que ya no puede ser la persona de antes. Esta es la mentira más fuerte de cualquier adicción: hacer creer que el camino de regreso es imposible. Esta falta de esperanza la mantiene fija en su identidad autodestructiva.

  • El fin del Rol.

La Parte 2 de Wicked nos enseña que la adicción a una identidad es impulsada por el dolor y la vergüenza que nos hacen sentir atrapados. Elphaba paga el precio de su “poder” con una vida en total soledad.

El final (su aparente “derretimiento”) puede interpretarse como la destrucción necesaria de esa identidad tóxica (la máscara de la Bruja) para que la persona real pueda ser libre. No es el fin de su vida, sino el fin del rol que la estaba consumiendo.

Sofia Carriles Montero

Estudiante de psicología.
Universidad La Salle

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