La dependencia emocional de Rue y la carga emocional de Jules
A medida que la relación entre Rue y Jules se fortalece, también comienzan a aparecer desequilibrios en la forma en que ambas viven el vínculo. Para Rue, Jules representa mucho más que una pareja o una amiga: se convierte en una de las principales razones para mantenerse sobria y en la persona de quien depende gran parte de su estabilidad emocional. Aunque el cariño entre ambas es genuino, la serie comienza a mostrar señales de una relación donde una persona deposita una responsabilidad emocional excesiva sobre la otra.
Desde la psicología, la dependencia emocional se caracteriza por la necesidad intensa de otra persona para sentirse seguro, tranquilo o completo. Rue encuentra en Jules una forma de regular sus emociones y de mantenerse alejada del consumo de sustancias. Sin embargo, cuando el bienestar depende casi por completo de una sola persona, cualquier conflicto o distancia puede convertirse en una fuente importante de ansiedad y aumentar el riesgo de recaída. Está escena se ve reflejada cuando Ali le pregunta a Rue qué hara cuando Jules se vaya, ella parece no tener ninguna otra meta u objetivo en la vida ya qué su respuesta es que simplemente seguira a Jules a donde ella vaya.
Por otro lado, Jules comienza a experimentar una carga emocional que no corresponde únicamente a una relación de pareja. Poco a poco percibe que las decisiones que toma pueden influir directamente en la estabilidad emocional de Rue, generando sentimientos de responsabilidad sobre su bienestar. Esta situación puede provocar presión, culpa e incluso miedo a decepcionar a la otra persona.
La serie muestra cómo, aunque ambas se quieren profundamente, la relación empieza a adquirir características de codependencia. Rue necesita constantemente la presencia de Jules para sentirse bien, mientras que Jules comienza a asumir un papel de cuidadora que sobrepasa lo que puede ofrecer una pareja.
- El vínculo traumático.
Después de la agresión ocurrida en la feria, Maddy intenta ocultar las marcas que Nate dejó en su cuello utilizando ropa de cuello alto y mucho maquillaje sobre los moretones. Sin embargo, durante la escuela se desmaya y una de sus maestras descubre las lesiones. Cuando los adultos le preguntan qué ocurrió, Maddy niega que Nate haya sido el responsable, aunque las evidencias indiquen lo contrario. Su madre no le cree y decide presentar cargos contra él, situación que provoca el enojo de Maddy, quien siente que nadie respeta sus decisiones y que todas las personas están en su contra.
Llega a ser común que las víctimas de violencia en una relación minimicen o nieguen el abuso. Esto no significa que aprueben la agresión, sino que suelen experimentar emociones contradictorias hacia su agresor. El miedo a perder la relación, la esperanza de que la otra persona cambie y el apego emocional pueden dificultar que la víctima reconozca plenamente la gravedad de la situación.
A lo largo del episodio, Nate afirma que realmente la ama. Estas declaraciones pueden entenderse como parte de la fase de reconciliación que suele aparecer en muchas relaciones violentas. Después de un episodio de agresión, el agresor puede mostrarse cariñoso, arrepentido o especialmente afectuoso con el objetivo de recuperar la confianza de la víctima y evitar que la relación termine.
En el Motel, Maddy permanece inmóvil hasta que Nate es quien toma la iniciativa y la abraza. Esta escena refleja la complejidad emocional que viven muchas víctimas de violencia de pareja. Aunque Maddy ha sufrido una agresión física, el vínculo afectivo con Nate continúa siendo muy fuerte, lo que dificulta que pueda alejarse de él.
Este tipo de dinámica puede explicarse mediante el concepto de vínculo traumático (trauma bonding), el cual describe la intensa conexión emocional que puede desarrollarse entre una víctima y su agresor cuando existen ciclos repetidos de violencia seguidos por muestras de afecto. La alternancia entre miedo, dolor, reconciliación y promesas de cambio fortalece el apego emocional, haciendo que abandonar la relación resulte mucho más difícil de lo que suele parecer desde el exterior.

Sofia Carriles Montero
Estudiante de psicología.
Universidad La Salle.

